En el Uruguay de 1955 una recién estrenada obra teatral llenó la taquilla inesperadamente: un espectador había, literalmente, muerto de risa en la primera función. El tragicómico mérito era de Concepción “China” Zorrilla (1922-2014), que nacía hace 100 años hoy.
Capaz de ser popular “sin renunciar a un ápice del arte”, a la uruguaya le corría la actuación por las venas. Descendiente de una familia de alcurnia, criada en París y “figura” en el firmamento montevideano, la actriz surgió para el público argentino a los 49 años de edad, cuando Lautaro Murúa la convocó para dirigirla en el papel de madre del protagonista en la segunda versión cinematográfica de “Un guapo del 900”, en 1971. A partir de allí desarrolló una carrera a dos orillas donde nunca dejó de brillar.
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