Profundo pesar provocó en distintos ámbitos de la Ciudad el fallecimiento de Gustavo Mayeyoshimoto.
Había nacido el 3 de septiembre d e 1967. Fue hijo del doctor Horacio Mayeyoshimoto y María de Jesús Saggini, y nieto de los primeros inmigrantes japoneses que llegaron a la ciudad desde Okinawa, Kanakichi y Kame Mayeyoshimoto, y de Pedro e Irene Saggini, de la ciudad de Monte Caseros, Corrientes.
De esa unión nació la historia de amor que dió vida a Gustavo, el menor de sus dos hermanas (Mariela y Roxana).
Cursó sus estudios primarios en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes, y en Colegio Ministro Luis L Mac Kay la secundaria, lugares en los cuales comenzó a sumar amistades que continuaron toda su vida.
Su espíritu pujante, laborioso y emprendedor, lo hizo desarrollar trabajos en varias instituciones platenses desde sus jóvenes 18 años. Se dedicó a la fisiatría para rehabilitación.
Desarrolló su trayectoria laboral en el Camping del Sindicato de Luz y Fuerza y en el Country de Estudiantes de La Plata. También en la Escuela Naval Militar Río Santiago, en Unión Tranviaria Automotor (UTA) y en una clínica privada de la Ciudad (durante 28 años). En estos últimos años también integró el staff de una droguería.
En cada uno de estos espacios cosechó amigos, por su nobleza, su espíritu solidario y empatía. En cada lugar se lo recordó con su frase “Todo está escrito”.
Tuvo una vida familiar planteada en los grandes valores de la vida y junto a sus hermanas formaron un triángulo indestructible.
Con su única hija Lourdes tenía el lazo de padre e hija que todos quieren lograr, una unión de complicidad que hizo que compartieran sus mismas pasiones y hoy sus ideales de vida.
Amante del Club de sus amores “Estudiantes de la Plata”, con su ferviente pasión de hincha lo siguió por el país y el mundo cada vez que jugaba, contagiando su amor pincharrata a su hija y sobrinos.
Amante de la pesca, del mar, de las caminatas a las 5 de la mañada, de Mar del Plata, de Río de Janeiro, del Jardín de su casa, fue precursos de la vida sana y al aire libre.
Tenía una intensa vida social y siempre impulsaba encuentros con amigos y compañeros para pasar gratos momentos.
Emprendedor en todo momento, se capacitó en forma permanente en su actividad laboral y siempre propuso un ameno clima en cada lugar al que lo convocaban.
SUSCRIBITE a esta promo especial