Desde la adolescencia Pablo Gulayin se destaca por su rendimiento educativo. Egresó en el Liceo como mejor promedio en 2002: 9,93. Un 9 se filtró en boletines dominados por el 10.
En el plano universitario egresó con medalla de oro, con un promedio de 9,28.
A los 17, mientras sus compañeros de curso planificaban el viaje a Bariloche, él se postuló para ser becado por la Nasa para pasar diez días en el lugar y realizar el entrenamiento de los astronautas: y allí fue. Después de esa experiencia, le expidieron una medalla, esta vez de honor por su rendimiento, y años después, llegó la invitación para ir a Cleveland.
En la escuela primaria participó como “diputado” del programa de formación cívica de la Organización de las Naciones Unidas en la República de los Niños; iba a coro; estudiaba violín en su tiempo libre.
En una de las diferentes notas publicadas por este diario, Pablo remarcó: “Nunca sabés adónde te lleva la curiosidad, así que siempre traté de tirarle leña a mis inquietudes. Y salieron cosas buenas de todo eso. Por suerte mis papás siempre me siguieron en mis locuras”.
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