Escribana de destacada carrera notarial; reconocida por su trayectoria política dentro del radicalismo local, que representó en más de un período en el Concejo Deliberante; militante, además, desde muy joven, de Acción Católica, provocó un profundo pesar el fallecimiento de María Teresa Fernández de Alippi. Tenía 89 años.
Había nacido en esta ciudad el 6 de diciembre de 1932. Fue la hija única del contador Francisco Rosendo Fernández y la diseñadora de sombreros Teresa Migliora. Cursó la escuela primaria en el Normal 1 y el colegio secundario en el Normal 2.
Se graduó con el título de Escribana en la Universidad Nacional de La Plata un poco antes de casarse y de formar una familia. Primero ganó un concurso en un registro del distrito de San Martín, adonde viajaba diariamente desde La Plata; y luego obtuvo un registro en la Ciudad.
También ejerció la docencia: fue profesora de Instrucción Cívica en el colegio Inmaculada, y de Historia en el Instituto Terrero.
Además, en la Caja de Ingenieros fue asesora en actuaciones notariales.
Pero lo que realmente la apasionó fue la vida política. Dirigente radical surgida en el Comité de la 9na (vivía en la zona de 6 y 64), abrazó la corriente de la Línea Nacional y fue una gran amiga del líder de ese movimiento, Ricardo Balbín. Se desempeñó como concejala en el deliberativo platense entre 1989 y 1999, y luego, en representación de la oposición, fue procuradora de Faltas en el Municipio.
De espíritu solidario y siempre dispuesta a ayudar al prójimo, desarrolló, asimismo, una comprometida labor religiosa desde la iglesia de su barrio, la parroquia San José.
Fanática de Estudiantes de La Plata (era fácil encontrarla en la cancha los domingos de encuentros futbolísticos), fue Revisora de Cuentas en distintas comisiones directivas del club.
Contrajo matrimonio con el ingeniero agrónomo y profesor de la facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, Héctor Alippi, quien falleció en 2015. Con él tuvo dos hijos: Adriana (ingeniera agrónoma) y Eduardo (ingeniero electrónico).
Fue una mujer de carácter firme, que no permanecía callada en ninguno de los ámbitos en los que se involucró cuando de defender convicciones se trataba. Ese talante frontal, con poco lugar para la diplomacia, también la hizo una persona transparente, que inspiraba confianza.
Tuvo tres nietos: Delfina, Agustín y Milagros.
SUSCRIBITE a esta promo especial