Científicos del Centro de Investigación de Sanidad Vegetal perteneciente a la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP lograron controlar una plaga en la lechuga sin tener que recurrir a agroquímicos. Para ello, utilizaron un aceite esencial de Lippia alba que ofició como repelente.
Solo en la provincia de Buenos Aires, según se pudo establecer, el 40% de los productores hortícolas y florícolas recurren a principios activos que forman parte de clases toxicológicas de extrema toxicidad.
Ante esta problemática, la doctora en Ingeniería Agrónoma y directora del proyecto, María Silvia Tacaliti, detalló que es un tema complejo: “a las excesivas dosis aplicadas que derivan en la acumulación de residuos tóxicos en el ambiente, se suma el efecto sobre organismos no blancos, el resurgimiento o la emergencia de otras plagas secundarias”.
El proyecto se centró en evaluar la eficacia del aceite sin agroquímicos, que se extrajo de la plata Lippia alba. Ésta es una especie aromática nativa de este continente, estudiada por sus múltiples cualidades y las propiedades que lo hacen un repelente a insectos en granos almacenados.
El objetivo, añadió la directora del proyecto, era probar el efecto de dicha sustancia en “concentraciones exploratorias de 1 a diez mil partes por millón como una alternativa para el manejo del pulgón de la papa en cultivos hortícolas”.
Incluso, el aceite se comportó como repelente en “las concentraciones más bajas en relación a los controles, cuyos valores fueron cercanos a la neutralidad”. “La aplicación del aceite esencial de Lippia alba quimiotipo carvonaafecta algunos parámetros reproductivos del pulgón de la papa y podría, luego de probar su eficacia en ensayos a campo, utilizarse como alternativas para el manejo de esta plaga en el cultivo de lechuga”, concluyó.
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