Eliana Manzo es una joven bailarina de tango que perdió la vista a los quince años. Pese a las dificultades que le hizo sortear la vida, logró salir adelante, cumplir sus sueños y formar una familia con su pareja, Diego.
La próxima meta era mudarse. Ya tenía todo en cajas, listos para dejar el departamento donde se vencía el alquiler y trasladarse al nuevo, donde solo le faltaba poner la firma. Sin embargo, una mala noticia le angustió el día: el agente inmobiliario a cargo de la operación le mencionó que el dueño del inmueble se enteró que no podía ver y desistió de alquilarle.
Así, sin más, Eliana y Diego se encontraron con la casa que debían abandonar llena de cajas, los sueños destrozados y sin saber a dónde irían a parar con su bebé. Por ello, decidió compartir su indignación en las redes sociales para reclamar mayor inclusión.
“Teniendo todo resuelto para firmar el contrato, el propietario se negó a alquilarnos por ser ciega. No me quiso alquilar en la era de la inclusión”, detalló por medio de un video en las redes sociales este miércoles.
Tal era la disposición que tenía para llegar a buen puerto que hasta se ofreció a pagar un seguro para que el dueño se quedara tranquilo, en caso de que tuviera “miedo de que le pasara algo a la vivienda”. Pero no hubo respuesta. Tristemente, es una realidad que tuvo que atravesar en varias ocasiones a lo largo de su vida.
Frente a la viralización del vídeo, la joven contó que tuvo un final feliz y prometedor, que la llenó de esperanzas y fuerzas para no bajar los brazos. El mismo agente que le dio la mala noticia trajo luz a la familia: “me ofreció una casa por el mismo valor. La veremos esta tarde para terminar los detalles. Es más grande que el PG que nos negaron”.
Como si fuera poco, en este nuevo hogar a punto de adquirir por el mismo valor que el anterior, su hijo de tres años podrá tener su propia habitación. “La nueva casa es superadora y tengo muy buenas expectativas”, manifestó la bailarina con una sonrisa en el rostro.
Ceguera
Manzo perdió la vista a los quince años, a causa de un problema ubicado en el nervio óptico. Fue progresivo y en ese momento, nadie supo darle mayores explicaciones del cuadro así como tampoco un diagnóstico.
“En criollo”, como se lo dijeron a ella los médicos, su ojo está bien pero se atrofió el nervio: “capta la imagen pero el cable que le tiene que mandar la información al cerebro está atrofiado”.
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