El fallecimiento de Ángela Fernández Núñez, conocida entre sus afectos con el nombre de Marina, causó un profundo dolor entre sus allegados y vecinos, quienes la apreciaron por sus valiosas cualidades.
Había nacido el 4 de agosto de 1920, en Salave, Tapia de Casariego, Principado de Asturias, España. A los 9 años, las corrientes migratorias posteriores a la Primera Guerra Mundial la trajeron a Tolosa, barrio al que nunca abandonó.
En 1946 se casó con Carmelo Pascual Caruso, inmigrante italiano y también vecino de Tolosa. De esa unión nacieron tres hijos, Eduardo Daniel (F), Ricardo Enrique y Néstor Omar. También supieron albergar en su corazón a un hijo de afecto, Néstor Juan Gómez Beretta; y a sus nueras Nenina, Mirta, Cecilia y Ángeles.
La familia se agrandó con 6 nietos: María Cecilia y María Alejandra, María Florencia y Santiago Ezequiel, Matías Ignacio y María Agustina. Y en este tiempo de pandemia, llegó su primer bisnieto: Stefano.
Amante del arte, participó de grupos de Teatro vocacional en su juventud. También le gustaba frecuentar las veladas del Teatro Argentino, como así también del Teatro Colón.
Consagró su vida al servicio de la comunidad de Tolosa. Muchos la recuerdan como “mi catequista”, ya que estuvo, desde 1933 y por 57 años, dedicada a la enseñanza de la Catequesis para la Comunión en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. También organizaba los arreglos florales del altar para los casamientos. Supo cantar el Ave María en innumerables celebraciones del Sacramento del Matrimonio en la parroquia.
Recién en 1991, acompañada por su hijo Néstor, pudo reencontrarse con sus familiares en su tierra natal, rodeada de montañas y mar. Al contemplar este paisaje, fue fácil entender por qué disfrutaba de sus vacaciones en las sierras y en las playas de Miramar con sus acantilados. Años más tarde repitió la experiencia junto a su hermana Lidia.
Todo lo realizaba con mucho cariño y amor; ofrecía a Dios el día entero de trabajo al servicio del prójimo, junto a su marido Pascual, quién la acompañó en los trabajos parroquiales y del colegio.
Por su trayectoria, en el marco del Programa Cultural “Tolosa vive, por la fuerza de su gente”, el 15 de diciembre de 2014, se le otorgó la “Distinción Martín Iraola” como Vecina Destacada. El evento tuvo lugar en la Biblioteca Martín Iraola, lugar en el que Marina, a sus 18 años, ejerció como profesora de Corte y Confección cuando allí funcionaba la Universidad Popular.
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