Silvino, el padre de Fernando Báez Sosa, hizo un estremecedor relato del día en que fueron a reconocer el cuerpo, el que también provocó algunos llantos y nudos en la garganta. “Fue duro porque una parte de mi estaba tirada en una bandeja de acero inoxidable con la cabeza reventada”. Y continuó: “Estaba chorreando sangre por todos lados. No lo podía tocar”.
“Señores jueces, acá están escuchando el relato de un padre que ha perdido todo: ha perdido la felicidad, las ganas de vivir, de luchar, y perdió lo mejor de todo, que es el abrazo de su hijo”, aseguró.
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