Elegimos este Merlot porque nos vinieron ganas de probar un vino elegante, aromático y suave, que no tuviésemos que elegir tanto para maridar, pero si, poder disfrutar: una ensalada con zanahorias y calabazas asadas, algo de queso azul y unas zetas de lomo grillado (sin carne va muy bien igual!)
En Achaval Ferrer, donde cuidan el ADN de sus centenarias vides, como un legado, nos ofrecen Merlot de taninos redondos, texturado y complejo en boca, con un final listo para tocar el cielo con las manos, donde Gustavo Rearte, su enólogo, nos regala esta maravillosa expresión de un Merlot de la zona de Tupungato, en Valle de Uco.
Por muchos descorches más!
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