Las chinches de cama proliferan en los hogares franceses, al tiempo que ganan los transportes, los hospitales, las escuelas y los cines. En la capital, los profesionales encargados de eliminar estas plagas están desbordados. Una invasión que se está volviendo una psicosis.
Como si fuera poco convivir con parásitos, las chinches también son caras: la Agencia Nacional Francesa de Seguridad Alimentaria (Anses) estimó en julio de 2023 un costo de 230 millones de euros al año para los hogares que luchan por deshacerse de ellas, y de 83 millones de euros en gastos sanitarios.
El Ayuntamiento de París se está tomando el problema muy en serio. Para los hogares más modestos, reembolsa los gastos de desinfección de las viviendas, mientras pide un plan a gran escala para toda Francia.
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