“Esto es un afano”. Compuesta por apenas cuatro palabras, esta escueta frase no solo sirvió para sembrar terror y espanto en un local del centro platense, sino que también le permitió a dos ladrones quebrar la voluntad de una joven empleada y dominar por completo el escenario en cuestión de minutos.
El hecho tuvo lugar ayer por la mañana en la zona de 56, entre 13 y 14, en donde funciona el negocio denominado “Piamonte”.
Ni el movimiento de peatones y autos que caracteriza a la zona, ni el hecho de que el local se encuentra ubicado a unos metros de una dependencia de la Gobernación como lo es la Dirección General de Escuelas, representaron barreras inhibitorias para que esta banda concretara un golpe en el comercio.
Según pudo averiguar este diario, la pesadilla para esta joven comenzó a las 10.30 cuando un sujeto de sexo masculino que llevaba puesto una remera de color blanca y un pantalón deportivo de color negro ingresó de forma tranquila al local.
Será tarea de la policía repasar las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del sector con el objetivo de definir si los ladrones realizaron algunas pasadas por el frente con el objetivo de verificar que la chica se encontraba sola.
Lo cierto es que apenas cruzó la puerta de esta tienda el sujeto comenzó a lanzar advertencias mientras mostraba el arma que llevaba consigo.
Así, el ladrón infundió miedo y de forma inmediata tomó el control del lugar.
Fue así que exigió a quien se encontraba del otro lado del mostrador que se arrojara al suelo y se mantuviera inmóvil. De forma inmediata la joven se dispuso a cumplir con sus pretensiones.
Fue en este momento que el delincuente tuvo luz verde para pasar del otro lado del mostrador. Una vez que tuvo acceso a este espacio comenzó a hurgar entre los cajones y estantes en busca de objetos de valor y, principalmente, de la recaudación.
Fue en ese preciso instante en el que ingresó el secuaz que, según parece, hasta ese momento había estado cumpliendo el rol de campana en la puerta del negocio.
Amos y señores dentro del local, estos individuos registraron cada rincón del lugar con el objetivo de conformar un botín que justificara su incursión y lo suficientemente sustancioso para dividirlo entre dos.
Al parecer no les bastó con los dos teléfonos, el de la empleada y el del local, siendo uno de ellos de marca iPhone, y los 120 mil pesos que sacaron de la caja registradora.
Además de echar mano de algunas de las mercaderías que comercializa el negocio los sujetos demostraron su total falta de escrúpulos y empatía para con el prójimo al arrancarle las zapatillas que tenía puestas.
Así, además de “dejarla a pata” literalmente, la empleada quedó inmersa en un profundo estado de shock que motivó que se acercara al lugar una ambulancia del SAME para brindarle atención y contención.
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