Desde hace ya varias décadas se viene exaltando la importancia de realizar actividades físicas y esencialmente la práctica de caminar al menos media hora por día, ya que mejora las funciones cerebrales, reduce el riesgo de infartos, de diabetes y osteoporosis, entre otros beneficios entre los cuales se suma el de disminuir los niveles de estrés.
Y ahora, tal como se reflejó en un artículo publicado ayer, surgieron nuevas evidencias científicas que extienden esas ventajas hacia otras enfermedades. Así, un sorprendente hallazgo sobre los efectos de caminar se relaciona con el cáncer de mama, el más prevalente entre las mujeres.
Un nuevo estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology demostró que aquellas que se mantienen activas después de recibir el diagnóstico de cáncer de mama, incluso las que comienzan a practicar ejercicio tras recibirlo, tienen más probabilidades de sobrevivir a la enfermedad. “Se pudieron observar beneficios con sólo un poco de caminata”, señalaron desde la Escuela de Medicina de Yale, Estados Unidos, donde se realizó la investigación.
“El mejor medicamento del mundo es gratis. Pese a que siempre estuvo a nuestro alcance, en los últimos años hemos abandonado la caminata y estamos pagando las consecuencias”, dijo un conocido médico platense, autor de un trabajo que reúne las múltiples evidencias obtenidas durante los últimos años en el mundo en torno a sus efectos sobre la salud.
Decenas de estudios en las últimas dos décadas “han mostrado que caminar reduce hasta un 40 por ciento el riesgo de desarrollar cáncer de mama, mientras que los últimos trabajos han encontrado que la actividad física aporta beneficios similares o aun mayores a la supervivencia de las mujeres con esta enfermedad”, sostuvo.
Pero caminar también dispara mecanismos cerebrales de bienestar. “Cuando una persona camina, el aumento del flujo sanguíneo al cerebro inicia una cascada de cambios. Se libera un coctel de neurotransmisores, como serotonina, dopamina y endorfinas, que producen una sensación de bienestar”.
En los casos de diabetes ya establecida caminar alrededor de 10.000 pasos al día, lo que equivale a unos 90 minutos, ayuda a controlar la diabetes tipo 2 por dos razones: por un lado, el músculo consume glucosa al andar; y por otro, aumenta la sensibilidad a la insulina por la pérdida de peso”, añadió.
La mayoría de los investigadores afirma que no se requieren caminatas demasiado largas, aunque sí regulares, para que repercutan positivamente en la salud. Se coincide en que con treinta minutos diario o unos 210 minutos semanales comienzan a verse buenos resultados.
De allí que resulta necesario que se promuevan en las ciudades no sólo la existencia de circuitos aeróbicos seguros, sino la de distintos políticas y programas de prevención de la salud como, por ejemplo, evitar que las personas, sobre todo las de corta edad, permanezcan muchas horas frente a la televisión o dedicadas a la práctica de actividades sedentarias como la play station y la telefonía celular, que los mantiene sentados en un sillón durante varias horas frente a las pantallas.
La mala alimentación, el consumo excesivo de comidas ricas en hidratos de carbono, la adicción a las golosinas y a las llamadas comidas basura, así como el sedentarismo influyen asimismo, junto a los factores genéticos, en la propagación de la obesidad y de muchas enfermedades. Sólo una vida sana impide esas consecuencias negativas.
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