El Monseñor Carlos Tissera, Obispo de Quilmes, ordenó sacerdote al diácono Guido Belloni y diácono al acólito Ernesto García, ambos formados en el seminario mayor ‘María, reina de los Apostoles’, de la Diócesis local.
La Eucaristía que se realizó en la Catedral local fue presidida también por el obispo auxiliar Eduardo Redondo; el obispo de Avellaneda-Lanús, Marcelo Margni; el obispo emérito de Quilmes, Luis Stöckler; y el obispo emérito de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín SDB, junto con los sacerdotes del clero diocesano.
“Nuestra Diócesis de Quilmes, como tantos lugares de la patria y del mundo, cuenta con un pueblo fervientemente mariano. En esta fiesta de la Inmaculada, cuántas familias la celebran en los barrios, en las comunidades de distintas procedencias. La alegría y la fiesta es una de las características de esta profunda devoción de nuestro pueblo”, señaló Tissera y recordó que, “ante la mirada de la Inmaculada Concepción, muchos hermanos han sido ordenados diáconos, sacerdotes y obispos. El más destacado es nuestro querido padre obispo Jorge Novak, Siervo de Dios”.
En tanto, resaltó la labor de la hermana Renza, “tan significativa en la vida de Joaquín», y en la celebración se hizo también mención especial de los sacerdotes fallecidos Carlos Abad, Leonardo Sala y Francisco Urbanija, que fueron guías en la formación de Lautaro. Además, se recordó a Santa Teresa del Niño Jesús y al cardenal Eduardo Francisco Pironio, que la próxima semana será proclamado beato.
Hacia el final de la celebración, el presbítero Armando Dessy, canciller de la Diócesis, leyó los decretos en los que el obispo confirió a los recién ordenados las licencias para ejercer sus ministerios en la diócesis, por los que fueron destinados especialmente a las comunidades de Santa María, Santa Isabel de Hungría, Nuestra Señora del Milagro y Nuestra Señora de Itatí, correspondientes al decanato Berazategui.
Mientras que Belloni, que escogió como lema ‘Apacienta a mis ovejas’, y García, que continuará su camino hacia el sacerdocio y se identificó en esta etapa con el lema ‘Somos simples servidores’, agradecieron a Dios, sus formadores, sus familias, al seminario y las comunidades que los acompañaron en su formación.
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