En un yacimiento arqueológico de la antigua ciudad romana de Aquileia (Italia), que data de hace dos milenios aproximadamente, un equipo de científicos de la Universidad de Tufts (EE UU) ha encontrado un material que el ser humano sólo ha logrado fabricar con la tecnología del siglo XXI. Se trata de cristales fotónicos, nanomateriales que son utilizados en el campo de la óptica moderna para poder filtrar el flujo de la luz, reflectando ciertas longitudes de onda y no dejando pasar otras. Estas diminutas estructuras, que se caracterizan por su paleta de colores iridiscentes entre azul, naranja y verde, tienen distintas aplicaciones en la actualidad, tales como en dispositivos antirreflectantes, láseres, lentes y pinturas que cambian de color. Los cristales fotónicos fueron hallados en una capa de 100 nanómetros de espesor, de color dorado, presente sobre la superficie de trozos de vidrio que antes fueron parte de antiguos jarrones y botellas romanas. Cuando los investigadores analizaron los restos de dichos artefactos en el Instituto Italiano de Tecnología, descubrieron que estos fueron fabricados entre el año 100 a. C y el año 100 d. C, exactamente en las arenas de Egipto, corazón del comercio global por entonces. Sin embargo, los nanocristales no fueron una creación intencional de los artesanos de la antigua Roma, sino que, para sorpresa de los investigadores, fueron un producto natural del paso del tiempo y de diversos factores meteorológicos.
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