El papa Francisco clamó ayer contra “las crueles atrocidades” de la guerra en República Democrática del Congo, en el segundo día de su visita a este país africano, donde celebró una misa multitudinaria. El pontífice argentino, de 86 años, expresó en Kinshasa, la capital, su indignación ante la “explotación ilegal de los bienes de este país y el sacrificio cruento de víctimas inocentes” de la guerra.
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