La gruta de Mandrin, en el sur de Francia, alberga lo que se consideran las primeras pruebas del uso en Europa de la tecnología del arco y las flechas por parte de humanos modernos hace unos 54.000 años, durante el Paleolítico Superior. Los hallazgos apuntan a que estas armas pudieron ser decisivas para que los Homo Sapiens aventajasen a los neandertales durante sus primeras migraciones al territorio neandertal. Investigadores franceses y estadounidenses estudiaron cientos de artefactos procedentes del yacimiento de Mandrin que presentan signos de haber sido usados como armas de proyectil y publicaron los detalles en Science Advances. La gruta Mandrin, cerca del valle del río Ródano, ya fue objeto de investigaciones tras descubrirse restos dentales de humanos modernos de 54.000 años de antigüedad, lo que sugiere que llegaron a la zona unos 10.000 años antes de lo que se pensaba.
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