Nacida en La Granja en noviembre de 1954, la reconocida doctora Ana María Girardelli se crió con su madre y su hermano, ya que su padre falleció cuando ella tenía a penas 3 años de edad.
Luego la familia se mudaría al barrio de Parque Saavedra y desde esa vivienda del casco urbano, María asistía todos los días al “Colegio María Auxiliadora”, donde realizó sus estudios de Primaria y Secundaria. Fue en el año 1973 cuando ingresó como alumna a la facultad de Medicina.
En esa casa de estudios conoció a quien en 1978 se convertiría en su esposo, el médico laboral Juan Carlos Remes Lenicov. con quien tuvo a sus dos hijos, Federico y María Laura. Más tarde, sus cuatro nietos, Juan Ignacio, Nicolás, Benjamín y Sebastián serían, acaso, el único motivo de distracción de su vida dedicada a su amada profesión.
En el ámbito profesional, una vez recibida de médica, Ana María empezó a vincularse como concurrente de toxicología del Hospital de Niños en 1985, donde luego fue ascendiendo en su carrera, quedando como jefa de sala en 1993 y en el 2000 obtuvo el cargo de jefa del servicio.
Unos años antes de jubilarse, y dada su destacada experiencia en el área, le ofrecieron ser la directora del Hospital Especializado en Toxicología y Adicciones de la Provincia de Buenos Aires, responsabilidad que aceptó.
A su vez, la doctora daba clases en la Cátedra de Toxicología de la facultad de Medicina, donde empezó su carrera docente como ayudante de pediatría, luego fue docente de la cátedra medicina legal y en 2008 hizo un proyecto para que toxicología se convierta en una cátedra independiente, convirtiéndose en titular hasta febrero de este año. Muchos de sus alumnos referían que les trasmitía la pasión por lo que hacía.
Sus colegas y familiares la describen como una persona muy responsable y dedicada con la medicina y que dejó su vida por la especialidad, tratando de jerarquizarla a fuerza de especializarse e investigando en el tema.
En ese sentido, Ana María también se encargó de divulgar su especialidad dando talleres y conferencias por todo el país y también en el extranjero.
Su círculo social era acotado por el tiempo que le dedicaba a su profesión, pero junto a su marido solían vincularse con un grupo de amigos que habían hecho durante sus años de estudiantes de medicina, con quienes compartían reuniones y encuentros.
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