Fragmentos de ámbar del Cretácico inferior revelan que los escarabajos se alimentaban de las plumas de los dinosaurios hace unos 105 millones de años, lo que muestra una relación simbiótica de beneficio mutuo o unilaretal, según un estudio publicado por PNAS. Una investigación internacional liderada por el español Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estudió diversos restos de ámbar de unos yacimientos localizados en dos regiones del norte de España, Peñacerrada I (Álava) y El Soplao (Cantabria) y otra en el oeste, San Just (Teruel). Gracias a la buena conservación que permite el ámbar se pudieron encontrar larvas de los antepasados de escarabajos derméstidos entre las estructuras filamentosas de las plumas o plumones de terópodos. Este trabajo permite aumentar el registro fósil existente a nivel mundial, que es escaso, y profundizar en un aspecto relevante en paleontología. Los dos grupos ahora estudiados coexistieron más de 500 millones de años.
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