En los mercados de Pakistán, los clientes recorren los puestos en busca de lo que consideran la solución a sus problemas sexuales: grasa de lagarto fundida, marinada con aceite de escorpión y aromatizada con especias rojas. Ningún estudio científico ha validado los supuestos poderes curativos de este bálsamo aceitoso de color negruzco y olor a quemado, que se produce en el mercado negro y recibe el nombre de “sanda tael”. Su fabricación depende de la caza furtiva del discreto lagarto de cola espinosa. Para preparar su pócima, los mercaderes descuartizan al reptil en la acera y funden su grasa en hornillos. “Aplique sólo cinco gotas sobre la zona afectada”, señalan los vendedores. “Esto hace maravillas para lo que es mejorar la resistencia sexual”, aseguran. En Pakistán, como el viagra es ilegal, este supuesto remedio a la impotencia goza de popularidad.
SUSCRIBITE a esta promo especial