Para el vecindario de las inmediaciones de 58 entre 5 y 6, el fin de semana llega acompañado con horas de calvario más que de descanso, a raíz del impacto dentro de las casas y departamentos de los recitales y la música que atribuyen a las actividades de boliches de la zona.
Según contó una vecina de la cuadra, pasadas las 19 de ayer, como viene ocurriendo en los últimos años, comenzaron a sentir música a todo volumen. “Falta de respeto total. Cero convivencia. Música al aire libre en el patio”, dijo la mujer en relación con el funcionamiento de un “centro cultural” situado calle de por medio, a unos 20 metros de sus ventanas.
Los problemas con los recitales se repiten los fines de semana en ese punto, que también suma reclamos por el funcionamiento de un boliche nocturno. En la zona, afirman que cuando baja la música de los instrumentos con amplificación que suenan desde un patio, sube el volumen de los parlantes en el local que está a media cuadra, sobre la diagonal 78.
“Perdimos todo derecho a estar tranquilos y nadie se preocupa por nosotros”, dijo la vecina.
Desde hace más de un año, en la zona reclaman controles en relación con el impacto acústico de las actividades. Esos estudios también son objeto de controversia. Mientras en el vecindario sostienen que los inspectores toman muestras y se retiran sin generar el efecto de silencio que se reclama, desde la Comuna se ha informado que esos registros están dentro de lo previsto por la normativa. Así, recomendaron a los frentistas pedir un cambio en la normativa ante el Concejo Deliberante.
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