A los veinte minutos del complemento se generó una típica jugada del fútbol moderno. Tiro libre de Sosa, mano involuntaria, pero con el brazo derecho muy abierto, de Capixaba y sanción, mediante consulta en el monitor del VAR, de penal para Estudiantes. La ejecución fue de Benjamín Rollheiser, quien cruzó su remate de zurda, y puso la historia uno a uno.
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