Un documento escrito a mano por Aretha Franklin y encontrado en su sofá es un testamento válido, concluyó un jurado en un giro crítico en una disputa que ha enfrentado a los hijos de la cantante. Es una victoria para Kecalf Franklin y Edward Franklin, para quienes los documentos fechados en 2014 deberían anular un testamento de 2010.
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