Con la temperatura mínima en un grado bajo cero en horas de la noche del jueves en nuestra región, en tanto que el termómetro marcó 0,2 grados a las 8 de ayer y previendo que se vienen varios días con registros mínimos próximos a cero grado, según informó el Servicio Meteorológico Nacional, puede decirse que la temporada de invierno se presentó formalmente.
Si se tiene presente que el fenómeno climático coincide con el inicio de las vacaciones, con los movimientos masivos de turistas hacia distintos puntos y, también, con las circunstancias socioeconómicas que colocan a mucha gente en situaciones muy críticas, es necesario que se conjuguen varias acciones de naturaleza preventiva tanto por parte del Estado como de la sociedad.
Desde el punto de vista sanitario no se ignora que se está frente a un brote de faringitis infecciosa y que, además, las temporadas frías son propicias para la aparición de enfermedades respiratorias, por lo que se impone una mayor atención hacia las recomendaciones de las distintas áreas de salud y de las fuentes médicas, así como un mayor énfasis en las campañas de concientización.
Se sabe que además de adoptar cuidados propios del frío y de cumplir con los programas de vacunación, en especial los niños, se ha sugerido desde las áreas de salud cumplir con dietas con base principal de vegetales, frutas y proteínas, que faciliten una vida más saludable frente a los rigores climáticos.
En lo que se refiere a los movimientos masivos de vehículos hacia los centros turísticos, es necesario que los conductores extremen las medidas de prudencia frente a los mayores y muchas veces impacientes flujos de tránsito que se registrarán.
Ello, sin dejar de considerar que el ajetreo característicos de las vacaciones de invierno vuelve a urgir a los organismos viales de contralor para que se ajuste la vigilancia, sin sobreactuar en operativos que apunten más a objetivos recaudatorios que a educar a los automovilistas sobre las responsabilidades que enfrentan y las obligaciones que deben cumplir en las rutas.
Otro prioritario desafío que plantean las jornadas invernales tiene que ver con la necesidad de asistir a quienes carecen de un techo propio y deambulan por la Ciudad, indefensos ante el frío.
Tal como se ha dicho en muchas oportunidades y a lo largo ya de más de tres décadas, el aporte del Estado resulta ser indispensable y, sin embargo, aparece siempre como menguado.
Se han creado en los últimos tiempos numerosos organismos administrativos de asistencia social que, sin embargo, parecieran estar ausentes para estos casos. El apoyo a los sin techo, en cambio, suele descansar en mucha mayor medida en la solidaridad comunitaria, en la actividad ciertamente heroica y anónima que despliegan algunas entidades de bien público dedicadas a asilar, asistir, alimentar y, en ocasiones, también en buscarles fuentes de trabajo a los más desprotegidos.
Son tres los desafíos básicos que presentan el invierno y el receso. La salud, la seguridad vial y la asistencia a quienes no cuentan con techo ni alimento para subsistir. En todos esos casos, la demora en cumplir con lo que corresponde hacer podría provocar consecuencias irreparables.
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