Un jubilado británico de 64 años, aficionado a las matemáticas, sorprendió a los expertos en geometría con un descubrimiento inédito: un polígono que se puede ensamblar al infinito, sin recrear a su vez la misma forma a una escala mayor. Cualquier forma geométrica bidimensional, como por ejemplo un rombo, que se vaya ensamblando sobre una superficie plana, acabará formando a su vez un rombo mayor. Pero esto no es lo que sucede con el denominado “sombrero” de 13 lados que se inventó David Smith. Se trata de un “monotilo aperiódico”, es decir, de una forma única y que no genera un patrón repetitivo. En la jerga matemática es un “einstein”, sin que esto aluda al genio alemán que descubrió la teoría de la relatividad. “Einstein” proviene del alemán “ein stein”: “una piedra”. Descubrir un “einstein” era un desafío en el mundo de la geometría desde hace 60 años. A medida que el hallazgo se popularizó, los fans de este jubilado que trabajaba en una imprenta, empezaron a estampar el polígono en remeras, o a cocinar galletas con esa forma. El único inconveniente del “sombrero” era que cada siete veces había que imprimirle un giro, para evitar la aparición de la misma forma. Ahora Smith acaba de volver a demostrar su genio con una nueva “pedrada”: un nuevo polígono bautizado “espectro”, para el que no hace falta imprimir ningún giro.
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