Analista político
La fórmula presidencial de Unión por la Patria muestra que la vicepresidenta prioriza el poder ante un eventual gobierno opositor. Ninguno de los dos integrantes de la fórmula presidencial pertenece al kirchnerismo. Pero sí éste es claramente predominante en la Provincia de Buenos Aires, donde repite la fórmula Kicillof-Magario para la gobernación, Wado de Pedro será el primer candidato a senador y Máximo Kirchner encabezará la lista de diputados nacionales. La idea de que controlar Buenos Aires será decisiva para recuperar el poder desde esta posición es la clave de la estrategia kirchnerista.
En ello es relevante el sistema electoral. En el ámbito nacional se gana en primera vuelta si se obtienen cuarenta puntos y diez o más de ventaja sobre el segundo. En cambio, en la Provincia se obtiene la gobernación por mayoría simple, es decir, sólo con un voto de diferencia, lo que da relevancia a la división de la oposición. La estrategia electoral del oficialismo nacional apuntará a ganar la elección por candidato, es decir, que Massa obtenga más votos que Larreta, Bullrich y Milei por separado. Ello no decide nada, pero crea un clima político que el kirchnerismo tratará de usar, en línea con el objetivo planteado por Cristina el 25 de mayo, de llegar a la segunda vuelta.
En lo ideológico, la candidatura presidencial de Massa implica un giro de Unión por la Patria hacia la derecha en relación a la que hubiese representado Wado de Pedro. Es un dato que no pasa desapercibido en medios económicos. En cuanto a Juntos por el Cambio, los dos contendientes que se enfrentan por la presidencial eligieron candidatos del radicalismo para la vicepresidencia. Así, pese a su limitación electoral, la UCR obtiene más poder en las candidaturas que cuatro años atrás, lo que anticipa también más influencia que entonces en el futuro gobierno.
Se confirmó el proyecto de Larreta, ubicándose en el centro y anticipando alianzas extra partidarias. Buscó nombres del peronismo, de la ultraderecha liberal, de los evangélicos y otras expresiones. Bullrich, por su lado, acentuó su identificación con la prioridad en materia de seguridad pública, eligiendo a Luis Petri como su candidato a vicepresidente, por su rol en la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados, y a Cristian Ritondo, quien fuera ministro de Seguridad bonaerense durante el gobierno de Vidal, como su primer candidato a diputado nacional en la Provincia.
En Juntos sigue predominando la idea de que el triunfo es un hecho, y mientras eso sea así, la lucha interna continuará escalando sin control. Se viven las primarias como si fueran la elección nacional. Ambos tienen listas propias en la Provincia en todos los niveles; y en CABA, si bien los dos apoyan la candidatura de Jorge Macri para jefe de Gobierno, compiten con listas propias para diputados nacionales.
El triunfo del candidato del gobernador Juan Schiaretti en Córdoba ratifica una vez más la victoria de quienes están en el poder, lo que lleva a plantear dudas sobre el resultado de Milei. De lo distritos que ya han realizado elecciones provinciales (sin contar las internas), en doce ganó quien estaba gobernando y en las dos donde esto no se dio (Neuquén y San Luis), la derrota derivó por divisiones en la coalición gobernante. Esto lleva a plantear que los números de intención de voto que muestran los sondeos respecto a Milei pueden verse limitados por su incapacidad para organizar su estructura.
En cuanto a la elección de gobernador enCórdoba, es la séptima que el peronismo gana en forma consecutiva desde 1999. Pero su impacto no ha sido menor en Juntos por el Cambio. El candidato del gobernador Schiaretti se impuso por sólo tres puntos, teniendo una alianza explícita con Larreta y varios candidatos provenientes del PRO e incluso del radicalismo. Esto utilizó Bullrich para cuestionar el juego de alianzas del jefe de Gobierno porteño, fuera de la coalición.
La elección de Massa para encabezar la fórmula oficialista reduce las posibilidades de Larreta de obtener voto peronista desencantado. Los mismos gobernadores que son reelectos presionaron para sustituir a De Pedro por Massa, argumentando que es más “competitivo” en el ámbito nacional.
La protesta violenta que estalló en Jujuy no genera dudas sobre el proceso electoral, pero sí sobre la gobernabilidad en un eventual gobierno de Juntos por el Cambio. Los sectores que protestan son una convergencia de fuerzas de izquierda con el Partido Obrero, organizaciones de derechos humanos, grupos indigenistas y gremios combativos. Todos estos sectores, en conjunto, no pasaron del 5% de los votos en la elección de gobernador en Jujuy que tuvo lugar el 7 de mayo, algo similar a lo que muestran los sondeos para la elección presidencial.
No es un tema cerrado y puede escalar en los cuatro meses que restan hasta la elección presidencial.
Nota: publicado en la Revista Indicadores de Coyuntua de FIEL
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