La fiesta de los barcos dragón congregó recientemente a miles de espectadores en Hong Kong, a pesar de un calor de plomo, renovando una tradición que había sido seguida por televisión durante la pandemia. Tradición centenaria distinguida por la Unesco, la fiesta consiste en una carrera de piruaguas -de diez metros de largo y adornadas con cabezas de dragón de colores brillantes- que rivalizan acompañadas del sonido de tambores. Miles de espectadores llegaron a la principal playa de Stanley, balneario de lujo en el sur de la isla, antes de que comenzara la carrera. A pesar de la humedad y con una temperatura de más de 30ºC, los 174 equipos de remeros se disputaron el primer puesto. El festival, patrimonio inmaterial de la humanidad para la UNESCO y manifestación a la vez cultural y deportiva, es una tradición de más de un siglo en China. Conocida también como Tuen Ng, la fiesta conmemora tradicionalmente la memoria de Qu Yuan, un poeta chino de la época del Reino de los Combatientes (a partir del siglo V a.C.) que se habría suicidado ahogándose en un río después de haber sido falsamente acusado de traición, explica Jack Lam, voluntario desde hace más de diez años en la asociación que organiza el evento.“Al anunciar su muerte, los aldeanos se habrían precipitado al agua y habrían remado en busca de su cuerpo, en vano”, precisa
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