Un jurado británico declaró culpable a la enfermera británica Lucy Letby por asesinar a siete bebés e intentar matar a otros seis en un hospital de la localidad inglesa de Chester, pese a los esfuerzos de la mujer por negar cualquier responsabilidad en estas muertes.
Letby, de 33 años, negó los 22 cargos contra ella y culpó de los fallecimientos de los recién nacidos al propio hospital, en particular a la mala higiene o a la falta de personal. Sin embargo, para la Fiscalía no cabía más explicación para las muertes que la intervención de la enfermera, que conocerá el lunes la sentencia, informa un tribunal de Manchester.
Actuaba sobre niños especialmente vulnerables, prematuros o enfermos, con una serie de abusos que se produjeron entre junio del año 2015 y el mismo mes del año siguiente. Letby aprovechaba cuando estaba sola y, en algunos casos, intentó en varias ocasiones matar a los bebés, si no le bastaba con una primera intervención.
Así, quedó demostrado que inyectó a los bebés aire, leche o insulina, entre otros productos que terminarían siendo “letales” para los niños, como ha señalado el fiscal Pascale Jones.
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