Fue una destacada zoóloga que participó en diferentes equipos de investigación; se convirtió, por su comprometida trayectoria, en referencia para la consulta en otros países; y fue una docente universitaria que enseñó a más de 30 generaciones de estudiantes. Por lo que representó su figura en las ciencias naturales y por la calidad humana de la que dan fe quienes la rodearon, la muerte de Delma Bellusci, a los 93 años, provocó un gran pesar en distintos ámbitos de esta ciudad.
Hija de Luis Bellusci, dueño de una emblemática casa de lotería de la Ciudad, y de una inmigrante italiana, Rosa Cairo, Delma Azucena “Chichita” Bellusci había nacido el 1º de octubre de 1930.
Cumplió con los estudios primarios en lo que fue el Normal Nacional Nº 1 y el secundario en el Liceo Víctor Mercante. Dueña de una extraordinaria inquietud intelectual, aunque no era común la vida universitaria entre las mujeres de su época, supo canalizar su avidez por el conocimiento ingresando a la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP, de donde egresó como licenciada en Zoología. En 1972 se doctoró con una tesis sobre fauna asociada con el bicho canasto.
No bien obtuvo ese postítulo se sumó a la División Zoológica Invertebrados del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, mientras que entre los años ´60 y ´70 fue personal técnico jerarquizado del Instituto Biológico de la Provincia y tuvo a su cargo ensayos microbiológicos.
En la década del 80 fue directora del Centro de Estudios Parasitológicos y Vectores -CEPAVE- y desde ese lugar intercambió información con investigadores de universidades de Estados Unidos y Alemania.
A nivel académico, dictó, durante 36 años, Zoología General, y por su manera de encarar la enseñanza logró entusiasmar tanto a sus alumnos del primer año de la carrera que muchos de ellos optaron luego por la especialidad de esa rama de la biología.
Las pasiones las repartió entre la ciencia y la lengua italiana, la que estudió y dominó con suma facilidad.
Sobre su personalidad se puede mencionar su enorme bondad y su espíritu generoso, siempre atenta a las necesidades de los demás. Lúcida, fue una infatigable luchadora hasta el final de sus días.
Se casó con Oscar Miralles y tuvo tres hijos, Guillermo, Marcela y Daniel. Fue, asimismo, abuela de ocho nietos varones.
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