Entre otros delitos que cometen, los ataques de menores a edificios de La Plata están en auge. La delincuencia juvenil sigue en alza, los robos de bronces y los ingresos violentos a los inmuebles así como al interior de cocheras continúan, al igual que lo que ocurre después, en el caso de que sean detenidos, ya que al poco tiempo los liberan porque se trata de inimputables legales.
Esto volvió a ocurrir en las últimas horas según se informó en la edición de ayer: una banda compuesta por varios menores de entre 14 y 17 años ingresó por la fuerza a un edificio ubicado en la calle 42 entre 7 y 8, y causaron severos destrozos previos.
La acción fue detectada por vecinos del edificio que llamaron al 911, denunciando ese ataque. La rápida llegada de la Policía permitió que fueran detenidos, a pesar de que intentaron la huida. Habían logrado entrar al inmueble dañando el brazo hidráulico de un portón.
Fueron demorados unos instantes en la Comisaría Segunda, hasta que el juzgado 4 de Responsabilidad Penal Juvenil ordenó que fueran liberados.
Según se consignó en el parte policial, uno de los detenidos ya tiene catorce ingresos por episodios delictivos en distintas comisarías de nuestra zona.
Se conoce de sobra que uno de los dilemas perentorios que nuestra sociedad debe enfrentar y resolver es el de definir si el de la “puerta giratoria” será el sistema para enfrentar la delincuencia cada vez más peligrosa desplegada por menores de edad.
Y también conocer si la facilidad con la que el fuero de Responsabilidad Juvenil –es decir, nada menos que la Justicia- libera a menores que cometen delitos seguirá siendo la “fórmula” para resolver este grave problema. Más allá del cuerpo legal vigente, votado en base a a inexplicables criterios demagógicos, no existen dudas de que los jueces tienen siempre suficientes márgenes de maniobra para impedir esos dislates.
Se vinieron reflejando en esta columna, desde hace muchos años, fundamentos y opiniones vertidas por especialistas acerca de la necesidad de que existan en la Provincia y en el país políticas preventivas y de inclusión integral para alejar a los menores del delito. No puede ignorarse tampoco la actitud aviesa de muchos mayores que se aprovechan del estado de inimputabilidad penal de los menores, instándolos a delinquir.
Se ha dicho también y debe insistirse en que las estadísticas comprueban que la participación de niños y jóvenes en actividades educativas, culturales, artísticas, deportivas o recreativas resultaron totalmente positivas y sirvieron para apartarlos del delito, de la reincidencia y del ingreso la droga, abriéndoles, además, perspectivas concretas de un futuro mejor.
En esta política se han destacado muchas iniciativas concretadas en el sector privado –en numerosos clubes, por ejemplo-, mientras que poco se conoce sobre acciones similares en el sector público. Salvo la de la “puerta giratoria”, el Estado no encuentra otra solución.
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