Con mucha ilusión y entusiasmo, un grupo familiar abrió al público una panadería y confitería hace algo más de 3 meses. Pero a la hora de la siesta de ayer, los responsables del comercio ya conocieron “el sabor” de la inseguridad.
Es que de acuerdo a lo que los damnificados relataron en la tarde de ayer a este diario, el ataque se produjo “a las 14.30” cuando una joven estaba con un cliente que “es el dueño de una verdulería del barrio”.
Al respecto, Ezequiel (36), uno de los socios propietarios del local “J & J”, enclavado en la esquina de 69 y 21, informó que “el asaltante llegó en moto, la estacionó frente al negocio nuestro y entró con el casco puesto en la cabeza”.
Según indicó, a la chica que estaba en ese momento en el salón de ventas “no le llamó mucho la atención, porque repartidores de una aplicación de delivery a domicilio suelen venir así a comprar e irse enseguida”.
Pero no fue esta vez el caso. Muy por el contrario, ese joven -que según testigos aparentaba tener entre 25 y 30 años- rápidamente “blanqueó” cuál era el motivo de su presencia allí.
Como se lo puede observar en un video grabado por una cámara de seguridad de la panadería, apenas ingresó a la panadería sorprendió de atrás “al dueño de la verdulería del barrio, a quien tomó por la espalda y le cruzó un brazo por el cuello mientras lo amenazaba con un arma casera”.
“No era un arma de fuego, porque en la filmación se ve que era una caño con cinta aislante que recubría el extremo trasero. Pienso que por eso no le disparó al verdulero, cuando tras ser obligado con amenazas para que le entregue los 1.200 pesos de vuelto por la compra de empanadas, el hombre salió corriendo desesperado”, consignó.
Acotó que “para colmo, de manera instintiva gritaba `policía, policía´, sin medir la reacción del delincuente”. Un rato más tarde, cuando el delincuente ya estaba lejos de la escena del asalto, “este hombre volvió para llevarse sus empanadas, que ya las había pagado y en el apuro por huir las había dejado acá”. Sobre lo sustraído al local, Ezequiel aseguró que “se llevó poca plata, la que había en la caja registradora en ese momento. Todo en 2 minutos”.
“ENTRE SIN CASCO”
Un rato después de haberse consumado el atraco, los propietarios de la panadería de 69 y 21 dispusieron dos medidas preventivas. En tal sentido, Ezequiel puntualizó que “pegamos un cartel en la puerta de vidrio del frente de la panadería, donde pedimos que no se entre al negocio con el casco de una moto”. Simultáneamente, citó que decidieron “trabajar con la puerta de entrada cerrada con llave. Total, a la mayoría de los clientes los conocemos”.
Asimismo, el comerciante se permitió bromear que “hace tres meses y medio que inauguramos esta panadería. Ya nos dieron el `bautismo´ por los robos”. Pero aclaró que “en el barrio ya hubo otros en los últimos meses. Está complicado”.
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