Brasil celebró ayer la primera vuelta de los comicios municipales, con la vista puesta en San Pablo, donde un influencer populista acusado de desinformación parecía ser, según las encuestas previas, un serio candidato a gobernar la mayor ciudad de América latina. Pero no hubo sorpresas, y el outsider Pablo Marçal no entró al balotaje previsto para el 27 de octubre, al quedar tercero en el distrito.
Así, en la capital económica del país con 12 millones de habitantes, el duelo de la segunda vuelta será entre el alcalde saliente Ricardo Nunes (que ayer quedó primero), aliado de Jair Bolsonaro, y Guilherme Boulos (segundo), apoyado por el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva.
Marçal concentraba buena parte de la atención de cara a la elección de ayer, donde la contienda se vioo empañada por episodios de violencia en los que Marçal estuvo involucrado.
El mes pasado, José Luiz Datena, un candidato que solía ser presentador de televisión, golpeó a Marçal con una silla de metal durante un debate televisado después de que hizo referencias a acusaciones de comportamiento sexual indebido. En un debate posterior, un colaborador de Marçal golpeó a su homólogo, dejándole el rostro ensangrentado.
Marçal desató nuevas controversias el viernes último, cuando publicó en redes sociales un reporte médico falsificado en que indicaba que Boulos usaba cocaína. El documento fue desacreditado por buena parte de la prensa brasileña que destacó varias inconsistencias, como el hecho de que estaba firmado por un médico que ya había fallecido.
Considerada la antesala de las presidenciales de 2026, la cita de las elecciones municipales mide las fuerzas de izquierda y derecha, encarnadas respectivamente en el presidente Lula y en su predecesor ultraderechista Bolsonaro.
En este marco, en Río de Janeiro, el actual alcalde Eduardo Paes (PSD; centroizquierda), apoyado por Lula, fue reelegido en la primera vuelta con más del 60% de los votos, mientras que el exdirector de los servicios secretos Alexandre Ramagem, leal a Jair Bolsonaro, se quedó con el 30,99% de las preferencias.
En Vitória, fue reelecto por cuatro años más Lorenzo Pazolini, del partido Republicanos. En Florianópolis logró la reelección Topazio Neto del PSD (Partido Social Democrático).
En tanto, en Belo Horizonte disputarán la segunda vuelta Bruno Engler, del Partido Liberal de Bolsonaro, que quedó primero, con el impopular Fuad Nodman, actual alcalde de la ciudad.
También habrá ballotage en Fortaleza, Joao Pessoa, Curitiba, Porto Alegre, Aracaju, Natal, Campo Grande, Cuiabá, Goiania, Belem, Manaus, Palmas y Porto Velho.
En Fortaleza, el balotaje se dirimirá entre André Fernandes (PL) apoyado por Bolsonaro, y Evandro Leitão (PT), el candidato de Lula.
“Estas municipales son relevantes de cara a las presidenciales de 2026, puesto que es importante contar con apoyos entre los responsables locales, que están en contacto directo con los electores”, según Mayra Goulart, politóloga de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Sin embargo, hay incertidumbre: Lula deja planear la duda sobre si optará a la reelección mientras que Bolsonaro fue declarado inelegible hasta 2030 por atacar sin pruebas el sistema electoral, si bien el expresidente confía en una anulación de su condena.
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