Israel conmemoró ayer el primer aniversario del ataque más mortífero de su historia reciente y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, prometió que las guerras que libra contra Hamás en Gaza y Hezbolá en Líbano evitarán otro 7 de octubre de 2023.
Las brigadas Ezedin al Qassam, el brazo armado del movimiento islamista palestino, afirmaron que quieren librar una “larga batalla de desgaste” contra Israel, un año después de su letal incursión contra ese territorio, que desató la guerra en la Franja de Gaza.
En Israel, una multitud emocionada inició las ceremonias de conmemoración en Reim, el lugar del festival de música Nova donde al menos 370 personas murieron el 7 de octubre, con un minuto de silencio. “El dolor no desaparece, al contrario, sólo se intensifica”, dijo Doron Journo, un hombre cuya hija Karin, de 23 años, murió en el acto. En total, en los ataques murieron 1.206 personas, en su mayoría civiles, según un recuento basado en cifras oficiales israelíes. Los islamistas capturaron además a 251 personas, de las cuales 97 siguen cautivas en Gaza y 34 de ellas habrían muerto, según el ejército. En respuesta, Israel prometió destruir Hamás y lanzó una implacable ofensiva en Gaza, donde ya murieron al menos 41.909 personas, en su mayoría civiles, según el Ministerio de Salud del territorio, gobernado por el grupo islamista desde 2007.
La situación de los rehenes israelíes retenidos en Gaza es “muy difícil”, subrayó el portavoz del brazo armado de Hamás, Abu Obeida. “Decimos (a los israelíes) que habrían podido recuperar vivos a todos sus rehenes hace un año”, añadió. Un total de 105 rehenes fueron liberados a cambio de 240 presos palestinos, durante la única tregua que se logró entre ambos bandos y que duró una semana a finales de noviembre.
En tanto, vigilias, conmemoraciones y actos de recordación se realizaron también en numerosos países del mundo por el primer aniversario de los ataques de Hamás contra Israel, pidiendo el fin del antisemitismo y la liberación de los rehenes israelíes.
El sorpresivo ataque transfronterizo del año pasado tomó desprevenido a Israel durante una importante festividad judía, quebrantando el sentido de seguridad de los israelíes y dejando a muchos países, que de antemano estaban nerviosos por la invasión rusa de Ucrania, enfrentando la posibilidad de otra conflagración bélica en Medio Oriente.
Las naciones de Europa, hogar de muchas comunidades judías y musulmanas, han tratado de sofocar los ánimos antisemitas y antiislámicos luego del ataque de Hamás y la subsiguiente represalia israelí en Gaza.
La cancillería alemana en Berlín estuvo adornada con una cinta amarilla, símbolo del deseo de que sean liberados los rehenes israelíes cuanto antes. Se leyeron en voz alta los nombres de cada una de las personas asesinadas y tomadas como rehenes en el ataque, frente a la Puerta de Brandeburgo en Alemania a partir de las 5.29 de la mañana hora local, la hora exacta en que empezó el ataque un año atrás.
El canciller alemán Olaf Scholz, dirigiéndose a “nuestros queridos amigos en Israel”, declaró: “Los acompañamos en su sentimiento, nos plantamos a su lado”. Pero también mencionó el sufrimiento de los palestinos en Gaza y expresó que “la experiencia diaria de violencia y hambre no es una base sobre la cual pueden crecer cosas buenas”. También hubo homenajes en EE UU, Hungría y Francia, entre otros países.
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