El 9 de agosto pasado, un hombre de 49 años, vecino del Barrio Malvinas, conoció a una mujer de 40, que le dijo que era de General Alvear. Enseguida “pegaron onda” y ella terminó viviendo en la casa de él. Fueron unas dos semanas, hasta que consiguió otra propiedad para instalarse.
Igualmente, esa situación no duró mucho y la mujer le pidió que la dejara regresar. El dueño de la finca, en las calles 38 y 150, que sentía cierta atracción, aceptó y hasta la ayudó con la mudanza.
A partir de ese momento, empezaron los problemas. “Me mandoneaba, me tenía de acá para allá”, expresó en un audio, que las hijas de la víctima compartieron con este diario.
Es que, con el paso de los días, la mujer le pidió al dueño del lugar que le firmara un contrato para estar tranquila. La casa era grande. Y el hombre otra vez dijo que sí. Pero era una trampa.
Supuestamente era la inquilina, aunque empezó a ganar terreno. “Se metía en mi vida, me averiguaba todo. Si tenía plata en el banco, mis horarios y algunas otras cosas, que ahora me doy cuenta”.
En un momento desapareció. El hermano llegó y le contó al hombre que se había accidentado, que estaba internada y sin celular.
Sin embargo, se encontraba detenida por haber participado de un feroz ataque a un jubilado en un departamento de La Loma, donde actuó bajo la modalidad “viuda negra”.
“Cuando me quise dar cuenta, el papel que me hizo firmar, que no revisé, era un fraude. Prácticamente le cedía todo a ella”, contó.
“El colmo llegó con una denuncia por violencia de género. Me puso una perimetral. Me sacó de mi casa y no me puedo acercar”, se quejó el damnificado.
“No me paga el alquiler y hasta me amenazó de muerte. Estoy destrozado. Me engañó de la peor manera. Quiero que pague con la Justicia”, concluyó.
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