“Pegale un tiro. ¡Sí! Pegale un tiro te digo”, le ordenó un delincuente a su cómplice para castigar la actitud de un joven de 22 años, cuando durante la noche del pasado sábado se resistió, por unos segundos y en vano, a que le sustrajeran su motocicleta, una Mondial LD 110 Max-RT.
No se sabe si el ladrón que empuñaba el arma proyectó en el tiempo las consecuencias que tendrían sus acciones y optó por no gatillar o simplemente fue una puesta en escena que realizaron ambos hampones para colmar de miedo y estupor a sus víctimas y de ese modo dominar la situación.
Lo cierto es que igualmente el hampón no se quedó con las ganas de castigar la actitud de ese joven que intentó por todos los medios evitar que le sacaran su fuente de traslado y trabajo.
Como se dijo, hubo quizás un instante de lucidez así que en lugar de incrustar un plomo en la humanidad de su víctima optó por aplicarle varios golpes con la culata de su arma.
La terrible escena transcurrió en Plaza Castelli, exactamente en la intersección de las calles 25 y 67. Allí se encontraban dos amigos charlando hasta que, promediando las 2 de la mañana, decidieron que era tiempo de volver a sus casas.
Fue cuando se estaban por subir a la moto cuando sobrevino el ataque. Si bien el dueño de la moto intentó evitar que le sacaran el rodado, la brutal golpiza que sufrió seguida de una cabal amenaza de muerte con un arma apuntándole a la cara no le dejó opción y debió dejar que se apoderaran del vehículo.
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