Con respirador artificial y el 35% de su cuerpo quemado, Camila Gaitán permanece internada en grave estado en una de las camas de terapia intensiva del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. Su pronóstico es reservado y la principal hipótesis apunta a un brutal intento de femicidio, en el que habría sido prendida fuego durante una discusión con su pareja y padre de sus tres pequeños hijos, de 2, 6 y 9 años, respectivamente. Camila, que lucha minuto a minuto por su vida, ya había denunciado por violencia de género a Rubén Domínguez (27), sin embargo otra vez quedó en evidencia la falta de justicia y -lamentablemente- la historia se volvió a repetir. Esta vez al borde de la muerte.
Lo cierto es que ahora la joven, madre de tres criaturas que la esperan en su casa, se encuentra peleándola en la cama de un nosocomio. Y detrás de esta lucha, su familia también se encuentra devastada a la espera de un milagro.
Camila es la menor de seis hermanos. Conoció a su actual pareja en la adolescencia y desde ahí, nunca más se relacionó con otro hombre. Fue madre, y en el medio le tocó padecer un cáncer de tiroides. Estaba bajo tratamiento. Sin embargo, lo que más sufrió en estos últimos diez años fue la violencia psicológica y física a manos de quien decía ser su compañero. Así lo afirmó Karina, hermana de la víctima en diálogo con EL DIA. “Esta situación pudo evitarse. Lo único que deseo es que Cami vuelva a casa y que el culpable pague, y no salga nunca más”, sostuvo.
Karina se encontraba ayer junto a Adriana, su madre. Ambas compartían una angustia que era palpable al teléfono. “Está en las manos de Dios y los médicos”, dijo la progenitora de Camila, mientras que Karina no aguantó y rompió en llanto. “Nos destruyó”, dijo.
Otro dato revelador que brindó la hermana de Camila fue que ella misma la acompañó hace tres meses a la Comisaría de la Mujer. “Fuimos porque él había ahorcado a Cami después de una operación que tuvo. Nosotros lo echamos de la casa, e incluso le pusieron una perimetral para que no se acerque a mi hermana. Poco le importó y la rompió varias veces”, contó.
Como en la mayoría de los casos de violencia de género que sufren las mujeres, Camila ocultó muchas veces de su familia episodios en donde fue maltratada. “Ella en el fondo lo permitía. Muchas veces hablamos con ella, le aconsejamos que se aleje por su bien, pero él la manipulaba. También le enseñó a consumir drogas, y eso empeoró luego las cosas”, contó Karina. “Le tenía miedo”, agregó.
La joven fue prendida fuego en su casa de 49 y 159 el último sábado y fue auxiliada por su mamá y su hermana Karina. “Me pidió que no la dejen morir. Ella no quiere morir. Yo la cargué ese día y se desvaneció luego. Queremos que viva y se haga justicia”, concluyó.
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