El cantautor platense acaba de lanzar su último disco solista que será presentado este sábado 30 de noviembre en Casa Suiza (2 n°261) a las 21 horas con la apertura del proyecto uruguayo Milonga Indie.
La necesidad de hacer un disco folk por sobre todas las cosas, que se llame Michigan y punto. Resolver la asignatura pendiente y bucear entre los rincones -y no tanto- de estos 25 años a bordo de la canción para hacer justicia con sus canciones inéditas. Enhebrarlas en un recorrido que es un viaje en tren de un disco intenso de un cantautor incómodo, que sabe trabajar con metales pesados en los contrastes de una vida no siempre benévola.
Pablo Matías “el Mago” Vidal nació en Ringuelet en 1982, tiene 42 años y 5 discos editados como songwriter al tiempo que trazó un camino paralelo con sus bandas en las que siempre
estuvo en la proa del escenario: Los niños Knöll, Los Amorosos, Orquesta de Perros y su conjunto vigente en la actualidad, Los Valses.
Vidal explora la música desde distintos roles: no sólo al frente del escenario con sus composiciones sino como un propiciador para que otros compongan: en 2020 creó La Trama Panal, un dispositivo creativo por el que han pasado más de 60 compositores en los últimos 4 años y que además lo consolidaron como productor musical de otros proyectos artísticos: Superpiba, Recreo Uruguayo, Jesi Schechtel, Cata Dowbley y otros.
Entonces si su racha creativa no llega de forma directa, las canciones de los otros lo acorralan: “La semilla de Michigan tiene que ver con estar todos estos años trabajando con las canciones de todo el mundo, en detrimento de las mías. Tenía muy puesto el foco en composiciones de los demás con el Taller. Pero este verano hicimos La Trama Panal en La Plata y se armó un grupo lindo que finalizó el proceso grabando una canción cada uno.
Dentro del grupo estaba Emi Pasquier -integrante de Recreo Uruguayo- y me hicieron una consigna para mí, así que tuve que venir a grabar mi canción. Y en eso estaba cuando me interpelan: ¿para cuándo se viene un disco del mago?, y en el subtexto se podía leer: ´vos nos ponés a hacer canciones a todos, pero ¿qué pasa con las tuyas?´ y me quedó picando”.
Michigan puede entenderse como un paraje folk en La Plata. Una estación de tren, un punto de fuga desde donde el cantautor propone un recorrido por distintos mojones con su guitarra acústica y una banda que conformó para la ocasión con: Fran Cadierno (bajo y cello), Nahuel Acosta (teclados y contrabajo), Capu Giuliodoro (guitarra eléctrica). Vito Amoresano (batería y teclados Germán) y de invitado el cantautor Tío Valen para el track BsAsNY, que es una reversión folk de Vidal de la canción de la banda de rock barrial platense, Don Lunfardo y el Señor Otario.
“Yo tuve que ir construyendo el sentido alrededor de Michigan. Un polo donde satelitalmente se van acomodando las canciones y a la vez que Michigan es un estado americano y el folk al que yo hago referencia también es un folk norteamericano. Esto no es ni zamba, ni chacarera, ni candombe. Mis influencias para este disco son: el folk, el indie folk, el folk rock más setentero. Es un poco mi aporte a seguir con esa tradición tan lejana”, dice el músico sobre el disco que fue grabado entre junio y octubre en el Estudio El Zumbido de Matías Olmedo que también estuvo a cargo de la mezcla y la masterización.
Vidal confiesa que tiene un vínculo lúdico con el lenguaje que lo hace fabricar inventos propios que después adquieren un sentido propio de su construcción. El nombre Michigan responde a un significante que él siempre amó repetir en loop a modo de humorada. También su poética tiene destellos de eso en elegir cantarle a un parripollo –un negocio típico de los 90 en La Plata- o reparar en lo que puede salir de un crucigrama que es otra de las canciones del disco que también responde a su fórmula en la composición de las letras.
“Mi cabeza funciona un poco así con el lenguaje: tengo un vínculo de plastilina con el lenguaje porque es como que agarro palabras o frases y las hago una bolita, las amaso hasta encontrarle otras formas, hasta a veces es un comportamiento obsesivo porque me puedo obsesionar con algunas palabras o algunos modismos y lo amaso y lo amaso hasta que siento que tengo que hacer algo con eso”, confiesa el cantautor que se anima a trabajar con sensaciones que no siempre son cómodas para el oyente como los miedos y las perturbaciones.
“Cada mañana vos abrís los ojos y se supone que tenés que tener todo guionado tipo Truman Show para hacer una vida ordenada y que haga sentido por todos lados. Y no todos los días son así: hay días que te sentís que todo fluye pero hay otros en donde no le encontrás la vuelta desde el vamos. Yo pienso todas esas cosas. Siempre me pareció y dejé caer en las canciones ese tipo de angustias o preocupaciones. No le esquivo al bulto sino que al contrario: me gusta ser exageradamente franco en algunos textos y de querer pinchar zonas que son complejas o dolorosas pero en el tema siguiente tal vez te lo matizo con sensaciones más livianas o luminosas. Bueno esa búsqueda del equilibrio trato de hacer siempre”.
Entradas para presentación de Michigan en Casa Suiza: https://www.passline.com/eventos/pablo-matias-vidal?srsltid=AfmBOoqFdWu0NExwGYqUIDpg3iCgFkxSRkyE1Xb-ok3a2bs253IUXAnf
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