Un equipo de químicos ha creado los espaguetis “más finos del mundo”, unas 200 veces más delgados que un cabello humano (por caso, de sólo 372 nanómetros de diámetro); estas nanofibras no pretenden ser un nuevo alimento, sino ofrecer un “amplio abanico” de usos para la medicina. Los responsables son investigadores de la University College de Londres (UCL), que demuestran que es posible una forma más sencilla de fabricar nanofibras utilizando harina. Las nanofibras de almidón -producido por la mayoría de las plantas verdes para almacenar el exceso de glucosa- son especialmente prometedoras y podrían utilizarse en vendajes para ayudar a cicatrizar heridas, como andamiaje para la regeneración ósea y para la administración de fármacos. Sin embargo, dependen de la extracción y purificación del almidón de las células vegetales, un proceso que requiere mucha energía y agua, señala la UCL. Según los investigadores, un método más respetuoso con el medioambiente es crear nanofibras directamente a partir de un ingrediente rico en almidón, como la harina, que es la base de la pasta.
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