Acudieron a Aviñón, en el sur de Francia, para dar las “gracias” a Gisèle Pelicot por su firmeza para que “la vergüenza cambie de bando”, pero, pese al veredicto de culpabilidad para los 51 acusados en este macrojuicio por violación, la decepción y la ira eran palpables.
“Sólo cómplices, ¡es escandaloso!”, gritaron mujeres de colectivos feministas congregados ante el tribunal de Aviñón, al escuchar las penas que oscilaron desde tres años de prisión, dos de ellos en suspenso, a 20 años impuestos a los 51 acusados.
Sin sorpresas, los cinco magistrados impusieron la pena máxima de 20 años a Dominique Pelicot por drogar entre 2011 y 2020 a su entonces esposa Gisèle para violarla junto a decenas de desconocidos, pero el resto fueron inferiores a las solicitadas por la fiscalía.
En el interior del tribunal, las familias de los acusados gritaron al escuchar las condenas a varios años de prisión. Algunas mujeres lloraron y esperaron un largo tiempo antes de salir para evitar que los canales de TV de todo el mundo las filmaran. Sólo se permitió la entrada de los 180 medios de comunicación acreditados.
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