Ayer por la tarde, a la salida de una panadería situada en 32 entre 13 y 14, una mujer sufrió un ataque sorpresa por parte de un delincuente, que le arrebató su celular.
La maniobra fue advertida por ocasionales transeúntes, que no le quitaron el cuerpo a la situación y lograron darle alcance al ladrón, que sería menor de edad.
Se dijo que, como ocurre habitualmente, la víctima iba atenta a la pantalla del teléfono, sin mirar ni advertir que, a su alrededor, el peligro la acechaba.
Fue tan repentino el manotazo, que ni siquiera alcanzó a asustarse.
Sí empezó a gritar y eso permitió la intervención de los vecinos, los cuales, con una corta persecución, lograron reducir al acusado.
De inmediato, llamaron al 911 y la Policía se presentó en la escena para llevarse demorado al frustrado ladrón.
También la damnificada tuvo que acudir a la comisaría para radicar la denuncia.
El episodio generó mucho nerviosismo en la zona, donde, se dice, este tipo de acontecimientos se están haciendo costumbre.
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