La madrugada de ayer quedará entre los peores recuerdos para una mujer de 88 años, que vive en el barrio La Loma y que estuvo cerca de dos horas con un grupo de delincuentes en su casa de planta alta.
Según pudo saber este diario a través de fuentes policiales, el atraco tuvo como damnificada a una comerciante jubilada en su domicilio de 31 entre 54 y 55, donde “ya la habían asaltado en enero pasado”.
También indicaron que la horrible situación para esta abuela se originó “a las 2 y media de la mañana”, en momentos en que se hallaba durmiendo.
Sin embargo, de acuerdo a lo indicado por uno de los investigadores, en esos instantes “escuchó ruidos que provenían de afuera, pero la señora al principio los atribuyó al viento”.
Lamentablemente para ella, el motivo era otro muy distinto y más traumático. Así lo pudo certificar instantes después, cuando “se levantó de la cama, caminó hasta el patio y encendió la luz de ese sector”.
Por lo relatado por el pesquisa a EL DIA, la mujer quedó perpleja y muy asustada cuando observó “a una persona de baja estatura que ingresaba a la casa por el ventiluz de la cocina, donde posteriormente comprobó que le habían violentado una reja protectora”.
“Si bien la señora no pudo verle la cara, le pareció igualmente que se trataba de un joven”, agregó.
Pero si esa imagen la había espantado, qué decir cuando segundos después “vio entrar también a su propiedad a uno o dos delincuentes más, no lo pudo precisar”.
Asimismo, reveló que “cuando hizo la denuncia tras el asalto, comentó que no es la primera vez que sufre un episodio de inseguridad en su domicilio”.
Quizá por esa razón, al verse acorralada por los asaltantes “se tiró al piso, no los miró ni atinó a hablar con ellos”, dio a conocer también el vocero policial.
“LE LLEVARON SUS AHORROS”
Al ser consultado acerca de las pertenencias que le quitaron los delincuentes, aseguró saber que “le sustrajeron 100.000 pesos que ella misma les dijo que guardaba en un mueble del living. Pero el monto de dinero fue algo mayor, ya que la mujer hizo saber que inclusive le sacaron plata que guardaba en su monedero -cuyo monto no trascendió- al igual que un teléfono celular que guardaba en su mesita de luz”.
Una vez que los ladrones se cercioraron de que en la vivienda no había más efectivo ni objetos que les resultara de interés, se dispusieron a emprender la fuga. Para ello, precisó el mismo detective, “escaparon por la misma ventana de la cocina por donde se metieron en la vivienda”.
Por el nerviosismo que le causó el asalto, la víctima “sólo reparó en que uno de los asaltantes tenía su rostro cubierto y que no exhibieron algún arma. Pero no recuerda si alguno portaba algún arma ni otros detalles vinculados a estos sujetos”. La banda permanece prófuga y la abuela en shock.
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