Central logró un empate de película como local de Lanús, no por el resultado en si mismo sino porque el 1-1 lo convirtió Marco Rubén la noche en que comenzó a transitar su quinto ciclo en el equipo rosarino.
Felipe Peña, de cabeza, puso en ventaja al Granate en el primer tiempo, y sostuvo la ventaja hasta que el final estaba a la vista, porque ya se disputaba el tiempo de descuento.
Ahí apareció en acción el ídolo del Canalla, quien entró en acción y con el sello de un goleador, con la pierna izquierda, aseguró una igualdad que se festejó como un triunfo, no por el punto, que no significó demasiado, sino porque lo hizo el más mimado por los ocupantes de las tribunas.
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