Colombia toda delira por James Rodríguez. Es su niño mimado. Talismán de su selección. Lo quieren ver campeón. Es objetivo central para la final de Copa América contra Argentina, hoy en Miami, en estadio gigante, como siempre, cancha precaria, y temores de aguacero que compliquen aún más el escenario.
La selección argentina tuvo un deseo parecido para ganar el Mundial de Qatar. Hacerlo por Leo Messi. Fue acaso la diferencia más importante que había previo a la final contra Francia. Los europeos ya venían de ganar el Mundial anterior de Rusia. Kylian Mbappé ya había sido campeón mundial entonces con apenas 19 años de edad. Messi tenía 35 y nada. La Copa de la FIFA que lo despedía sin su trofeo máximo. Una injusticia para quien alimentó como nadie la historia del fútbol de las dos últimas décadas. Y que ya está en la galería del puñado de los más grandes.
¿Quiere decir eso entonces que Colombia tiene un argumento extra respecto de Argentina para ganar la final? No. Argentina tiene hoy el argumento poderoso que se llama Angel “Fideo” Di María. El crack se cansó de repetir que sí, que quiere retirarse del mejor modo y que jugará su último partido con la selección (además de continuar un año más en Benfica, con el que ya renovó contrato, sin chance pues de volver a Rosario Central).
Curioso, tanto James como Fideo casi que no pueden terminar sus últimas entrevistas. Ante las inevitables preguntas medianamente melosas de los cronistas, sus lágrimas los detienen. Y no quieren llorar en cámaras. Saben ellos como nadie lo que costó todo. Sabemos que la crónica deportiva suele abusar cuando habla del “sacrificio” del deportista. Millones más de ciudadanos anónimos viven sacrificios realmente mayores. Pero el deportista lo vive también en su mundo. Y sus derrotas también son públicas. Saben de insultos y linchamientos.
Es cierto, no bastará hoy con el deseo de homenajear a uno o a otro. Ante todo habrá que jugar al fútbol. Colombia ha sido mejor que Argentina a lo largo del torneo. Y dio una muestra de carácter en la semifinal que terminó aguantando contra Uruguay con un hombre menos. Argentina jugó a su vez su mejor partido en la semifinal ante Canadá, un rival, sin embargo, claramente inferior. La selección de Scaloni ya demostró en Qatar que ese crecimiento no es casual. Jugó su mejor partido en la final contra Francia. Puede volver a hacerlo hoy contra Colombia.
SUSCRIBITE a esta promo especial