El cabaret Moulin Rouge, un emblema de París, inauguró sus nuevas aspas de molino, después de que las anteriores se desplomaran en abril, frente a centenares de turistas y locales, y una semana antes de la llegada de la antorcha olímpica a la capital francesa.“El molino sin sus aspas es un vacío para París, era simplemente triste”, declaró el director general Jean-Victor Clerico, a la cabeza de la empresa familiar que atrae cada año a 600.000 visitantes.
“La idea era estar listos para los Juegos Olímpicos [que empiezan el 26 de julio]. Hicimos todo lo posible para volver a colocar estas aspas”, añadió.
Las cuatro aspas rojas, creadas con una mezcla de aluminio y acero, se engalanaron con sus iluminaciones doradas y rojas entre estruendo sos aplausos, dando al paisaje nocturno al pie de la Butte Montmartre el aspecto que tanto gusta a los turistas.
Para celebrar el momento, una veintena de bailarines ataviados con enaguas y volantes tradicionales interpretaron en el bulevar el famoso cancán francés, la danza tradicional de las operetas de Offenbach de principios del siglo XIX.
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