El fallecimiento de Humberto Dionisio Maschio ayer a los 91 años enlutó no solo a Racing, club del que fue símbolo, sino a todo el fútbol argentino.
“Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de Humberto Maschio, campeón con nuestra camiseta del fútbol argentino, de América y del Mundo. Los que dejan huella jamás quedan en el olvido... ¡Siempre estarás en nuestro corazón, querido Bocha!” anunció Racing a través de sus redes sociales e inmediatamente otros clubes como Independiente, la AFA y distintos protagonistas del fútbol se plegaron al reconocimiento.
Nacido en Avellaneda el 10 de febrero de 1933, los inicios de Maschio se remontan a Arsenal de Llavallol, jugó en Quilmes y en 1954 debutó con la camiseta de Racing. Con la Selección fue medalla dorada en los Panamericanos de 1955 y en el Sudamericano del ‘57 dejó su huella como goleador de los “Carasucias”, una delantera integrada por Oreste Corbatta, Humberto Maschio, Antonio Angelillo, Enrique Omar Sívori y Osvaldo Cruz.
Ese título abrió las puertas de Europa para el terceto central del ataque, que emigró a Europa. Maschio, Angelillo y Sívori no fueron elegibles para Suecia ‘58, una explicación del desastre. El Bocha jugó el el fútbol italiano durante casi una década, repartida entre Bologna, Atalanta, Inter y Fiorentina. Con la Azzurra jugó incluso el Mundial de Chile ‘62.
A la vuelta de los años, regresó a casa y fue parte de una revolución. Racing no venía bien pero Maschio fue la vuelta de tuerca de experiencia y dinámica europea para el llamado “Equipo de José”. Pizzutti armó un equipo con muchos jóvenes, moderno, con tremenda dinámica y voracidad ofensiva. Fueron 39 partidos invictos, el título local de 1966 y un ciclo que se coronó con la Copa Libertadores y la Intercontinental sobre Celtic de Glasgow, cuando el golazo del Chango Cárdenas en el tercer partido definitorio hizo que el puebloo académico tocara el cielo con las manos. Tan grande fue, que como DT trabajó en Independiente. Hoy, el fútbol todo lo llora.
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