En la cultura popular, las manicuras han sido retratadas como una actividad casi terapéutica para las mujeres, un escape del estrés o los problemas cotidianos. Un ejemplo icónico de esto se encuentra en la comedia Legalmente Rubia, donde el personaje de Reese Witherspoon causa un accidente al volante en su desesperada búsqueda de un salón de belleza para superar un mal momento. Sin embargo, lo que esta escena retrata con humor esconde una realidad preocupante: recientes estudios han revelado que algunos esmaltes de uñas pueden contener componentes nocivos para la salud.
Un informe titulado Nail Polish as a Source of Exposure to Triphenyl Phosphate, realizado por investigadores de la Universidad de Duke, ha puesto en el centro de atención al trifenilfosfato (TPHP). Este compuesto, que se utiliza en esmaltes como plastificante, fue detectado en niveles significativos en ocho de diez muestras analizadas por los investigadores, incluso en marcas que no lo mencionaban como ingrediente. El estudio también incluyó un experimento con 26 mujeres, cuyos niveles de TPHP en la orina aumentaron considerablemente después de aplicarse esmalte con este químico.
Los resultados sugieren que el TPHP puede absorberse a través de la uña, lo que plantea riesgos para la salud. Las investigaciones señalan que esta sustancia podría alterar la actividad hormonal, acelerar la menopausia, y aumentar el riesgo de obesidad y enfermedades cardíacas. Aunque la manicura sigue siendo un ritual de belleza esencial para muchas, este hallazgo subraya la importancia de elegir productos de calidad y estar atentos a los componentes utilizados en los esmaltes.
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