¿El cerebro es acaso más rápido que la velocidad del Internet? Eso es lo que investigadores del Instituto de Tecnología de California quisieron resolver al cuantificar uno de los procesos más intrigantes del universo: la velocidad de nuestro propio pensamiento. En el estudio examinaron la velocidad de mecanografiado de expertos que teclean textos en inglés. Según sus cálculos, esa actividad indica que, en condiciones controladas, nuestro cerebro maneja unos 10 bits de información por segundo. En un contexto menos predecible, como escribir secuencias de caracteres aleatorios, el ritmo de tecleo cae drásticamente, reforzando la idea de que dependemos de la estructura interna del lenguaje para mantener cierta rapidez. En síntesis, nuestro cerebro va más lento que internet, pero esa velocidad fue suficiente para mantenernos vivos y prósperos como especie.
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