Desde que existe una mayor conciencia de los riesgos de exponerse excesivamente al sol, los protectores solares se han convertido en un elemento infaltable para muchas personas al llegar el verano. Sin embargo éstas no siempre los usan correctamente, ya sea porque sobreestiman sus efectos o bien porque tienden a exagerar.
Ante esta realidad, especialistas de la Clínica Mayo hicieron público un informe con las evidencias reunidas sobre cuál es el mejor factor de protección solar (FPS) y otras dudas sobre los protectores formuladas habitualmente desde la comunidad.
En principio conviene tener presente que “el FPS es una proporción de la cantidad de minutos que se puede permanecer al aire libre con el producto puesto antes de presentar enrojecimiento mínimo de la piel, es decir es la medida de cuán bien obstruye los rayos UVB el protector solar”. Se trata de un dato clave, ya que “evitar el enrojecimiento doloroso es uno de los factores más importantes para prevenir el cáncer de piel”, señalan desde la institución.
Mientras que hace algunos años se usaban protectores solares de factor 8, hoy los expertos coinciden en que un factor de protección solar de 15 es lo mínimo necesario para prevenir daños en la piel a consecuencia de los rayos UVB. Pero tampoco es necesario exagerar.
“Los protectores solares con FPS superior a 50 ofrecen solamente un poco más de protección contra los rayos UVB que los 30 o 50. Esto significa que posiblemente no valga la pena pagar más por protectores solares con factor 100”, aseguran desde la Clínica Mayo.
Usar un producto con factor de protección solar de 30 equivale en teoría a permanecer protegido de los rayos UV 30 veces más tiempo que sin protector solar.
Por otra parte, “al elegir un protector solar es importante revisar que la etiqueta diga “amplio espectro”, porque eso significa que la protección es contra ambos tipos de rayos solares ultravioletas: los UVA y los UVB”, recomiendan.
Los rayos UVA son la longitud de onda larga de la luz que penetra hasta las capas profundas de la piel, mientras que los rayos UVB son la longitud de onda corta de la luz que traspasa la superficie de la piel y ocasiona las quemaduras de sol.
En este aspecto, “el protector solar en aerosol es igual de eficaz que la loción, pero puede ser más difícil de distribuir uniformemente y de aplicar en cantidad suficiente. La loción es más predecible porque permite ver y sentir dónde se la aplica. Debido a ello, la loción tiende a ser mejor alternativa para protegerse bien del sol”, aclaran.
COMO Y CUÁNTO
En cuanto a la cantidad, “la clave para obtener todo el beneficio del protector solar es aplicarlo generosamente y con frecuencia. La mayoría de personas no se lo aplican en cantidad suficiente, dado alrededor de dos cucharadas de protector solar debe alcanzar sólo para la cara, el cuello y el dorso de las manos”.
A la vez “es necesario además repetir la aplicación cada dos horas mínimo, o más a menudo si uno se mete al agua o transpira mucha, ya las formulaciones pueden ser resistentes al agua pero ninguna es a prueba de agua”, aclaran.
Otra recomendación importante es “aplicarse protector solar siempre que se salga al exterior, aunque no brille el sol. La luz ultravioleta atraviesa las nubes y se refleja en el agua, la nieve y otras superficies. Al reflejarse, los rayos se vuelven más potentes, y eso hace más importante la aplicación del protector solar”.
Con respecto a la ropa -advierten- “las prendas sin factores de protección solar tienen un FPS de aproximadamente 1 a 4, según lo apretado que esté el tejido y cuán poroso sea el material; por lo que en realidad no ofrecen gran protección”.
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