El sueño que no pudo ser: la última entrevista de Luis Brandoni a El Dia
| 20 de Abril de 2026 | 18:34
La muerte de Luis Brandoni dejó un profundo vacío en el teatro argentino y conmovió al mundo cultural. A los 84 años, el actor atravesaba un presente artístico pleno y seguía arriba de los escenarios con ¿Quién es quién?, la comedia que protagonizaba junto a Soledad Silveyra y que se había convertido en uno de los grandes éxitos de la cartelera porteña. Activo, lúcido y con nuevos proyectos en marcha, Brandoni continuaba demostrando una vitalidad escénica que lo mantuvo vigente durante más de seis décadas. Esta entrevista, concedida a EL DIA, quedó como su última charla periodística, un testimonio íntimo atravesado por el humor, la pasión por el oficio y los sueños que aún lo movilizaban.
La última entrevista completa de Luis Brandoni con EL DIA
Con más de 60 años de profesión, Luis Brandoni se sigue preguntando lo mismo antes de cada debut: “Uno no sabe por qué se dedicó a esto”. Los nervios previos, a pesar de la experiencia, es algo que nunca pudo -ni ya podrá- controlar. Con “¿Quién es quién?”, la obra que protagoniza con Soledad Silveyra en el Teatro Liceo, ese dolor de panza le desapareció en los primeros minutos cuando el aval del público que llegó en formato de carcajadas le aflojó todos los músculos del cuerpo. A partir de ahí, solo quedaba jugar. La obra, desde su estreno, se convirtió en la más vista de la cartelera porteña.
A los 84 años, Brandoni tiene por delante un año cargado de proyectos que comenzó con el pie derecho. Al éxito teatral le sumará, en el segundo semestre, el rodaje en Nueva York de la segunda temporada de “Nada”, la serie de Cohn-Duprat que lo volverá a reunir en la pantalla chica con Robert de Niro. Entre mayo y abril filmará, además, bajo las órdenes de Campanella, la esperadísima adaptación de “Parque Lezama”, el suceso teatral que encabezó hasta el año pasado con Eduardo Blanco y elenco. Pero tiempo al tiempo.
Ahora disfruta del fenómeno de “¿Quién es quién?”, el proyecto que lo reunió por primera vez sobre las tablas con Silveyra. Ella leyó la obra y pensó en él: “si no es con Beto, no la hago”. Y a Beto le gustó y aceptó. Así, bajo la dirección del también actor Héctor Díaz (“que ahora nos tiene levemente abandonados porque está haciendo temporada en Mar del Plata”, reclama, entre risas), se embarcaron en esta comedia francesa que los tiene como una pareja moderna atrapada en la rutina. Ante la espera de un matrimonio de amigos a cenar, se desata un torrente de situaciones hilarantes y reflexiones profundas sobre el amor, la comunicación, la búsqueda de la felicidad.
El Liceo, el teatro más antiguo de América Latina según Carlos Rottemberg -que produce la obra junto a su hijo Tomás y Juan Manuel Caballé-, es el marco perfecto para el duelo dialéctico de esta pareja de abogados: él sigue trabajando y ella nunca ejerció. Y días atrás, vacía, reluciendo aún más su belleza, la sala fue el escenario de una jornada en la que los protagonistas dialogaron con la prensa.
Brandoni llegó manejando. Apenas cruzó la puerta quiso despejar una duda con los encargados de la boletería: “¿Todo vendido para hoy?”. Ante la afirmativa, celebró con un “bien, bien” y siguió caminando. Es que el éxito, todavía, lo sorprende.
“Yo frecuentaba San Rafael en Mendoza y teníamos muy cerca la Cordillera de los Andes, siendo un niño. Y desde entonces, hasta ahora, sigo teniendo la idea, el sueño, de cruzar la Cordillera de los Andes en auto, con algún amigo”
“Lo que ocurre con las obras es que uno piensa que es lo que va a interesar, que va a venir a ver el público. Y el público, por lo visto, intuye, huele, que algo le va a pasar con este espectáculo. Y efectivamente es lo que está pasando. Sino, no se explica que surja un éxito desde la primera función en adelante como está sucediendo”, admite.
Brandoni coincide con el comentario que le comparte esta periodista sobre el “equilibrio” que plantea el material, un texto que da revanchas y con el que tanto hombres como mujeres podrán codearse o tirarse el letal “viste”. Él se lo atribuye a la autora, Audrey Schebat, y a su “gran capacidad para sintetizar ideas”, perfilando personajes “que se expresan a favor de sí mismos y esto lo hace muy atractivo, aún con tono de crítica, con lo cual puede llegar a pensarse que ambos se tienen un gran cariño”.
El actor y director celebra el hecho de que la comedia lleve una firma femenina porque le recuerda a su gran experiencia con “Made in Lanús”, que es una “obra maestra y es de una autora que yo desconocía”: Nelly Fernández Tiscornia. De hecho, en este momento, Brandoni la dirige en el Multitabarís, en una versión protagonizada por Alberto Ajaka, Esteban Meloni, Cecilia Dopazo y Malena Solda.
En su trayectoria, no tuvo muchos ping pong teatrales. Recuerda, por caso, “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza, y está “entusiasmado” con este regreso al mano a mano que lo tiene “debutando” con Solita (con quién había hecho algunos pocos proyectos de cine y tevé), con quien ensayaron durante “poco más de dos meses, con cierta intensidad y con mucho respeto y con mucho cuidado por lo que estábamos haciendo y, claro, con la participación de nuestro director que también tenía sus dudas, sus preguntas. Pero fue muy bien”.
Los sueños postergados es otra de las temáticas que atraviesa esta comedia y Beto comparte el suyo: “Sí, tengo un sueño desde muy chico. Yo frecuentaba San Rafael en Mendoza y teníamos muy cerca la Cordillera de los Andes, siendo un niño. Y desde entonces, hasta ahora, sigo teniendo la idea, el sueño, de cruzar la Cordillera de los Andes en auto, con algún amigo. Ese es un sueño que tengo y en una de esas lo puedo hacer realidad dentro de poco”.
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