El papa Francisco hizo un emotivo llamado por la paz ante 30 mil militares y miembros de fuerzas de seguridad de todo el mundo reunidos ayer en el Vaticano para el Jubileo de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, debido a problemas respiratorios, el pontífice no pudo leer su homilía en forma completa y delegó la lectura a su asistente durante la misa al aire libre.
“Las fuerzas armadas sólo deben usarse en legítima defensa y nunca para dominar a otro país”, afirmó Francisco en su mensaje. “Este servicio armado sólo ha de ejercerse en defensa propia, nunca para imponer la dominación sobre otras naciones y siempre respetando las convenciones internacionales sobre conflictos”, declaró el jesuita argentino, de 88 años. Durante el evento, celebrado en la plaza de San Pedro del Vaticano en la que se congregaron las fuerzas armadas para una misa especial, el sumo pontífice pidió ayuda para terminar de leer su homilía debido a dificultades “para respirar”.
El pontífice se dirigió a las fuerzas armadas y dijo que debían considerarse “servidores de la seguridad y de la libertad de sus pueblos”. “Recemos por la paz (...) Que callen las armas en todas partes y que se escuche el llanto de los pueblos que piden la paz”, añadió Francisco al final del rezo del Ángelus. El Papa estaba sentado en una plataforma elevada en la plaza, con su vestimenta sacudida por el viento.
La Santa Sede informó el jueves pasado que Francisco iba a celebrar reuniones en su casa en el Vaticano para poder descansar, ya que padece bronquitis.
El jefe de la Iglesia católica, que asumió el cargo en 2013, ha sufrido varios problemas de salud en los últimos años. Las afecciones lo llevaron a postergar giras o reposar unos días por dolores en la rodilla y la cadera, hasta una operación abdominal.
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