Dos médicos que asistieron a Diego Armando Maradona el día de su muerte declararon ayer en la cuarta audiencia que se realizó en el Tribunal III de San Isidro.
Fuentes del caso informaron que el primer profesional en prestar testimonio ante los jueces Maximiliano Savarino, Verónica Di Tomasso y Julieta Makintach fue Colin Campbell Irigoyen.
Se trata de un vecino del country San Andrés, situado en Tigre, y fue el primer facultativo que arribó a la residencia donde se encontraba el ex jugador.
“Llegué, le estaban haciendo maniobras de reanimación y me sumé con un tensiómetro y un estetoscopio. Ya estaba muerto desde hacía un par de horas”, sostuvo Campbell, a la vez que afirmó: “Lo vi frío y no reaccionaba a nada”.
Por su parte, Juan Carlos Pinto, médico de la empresa especializada en emergencias médicas +Vida, resaltó que en la casa “no había la aparatología suficiente para atender al paciente”.
Pinto firmó el certificado de defunción a las 13:15, al tiempo que le comunicó a la familia la triste noticia: “No querían aceptar que había muerto”.
En este sentido, agregó que “Pelusa” ya tenía signos de fallecimiento y que utilizó un desfibrilador para reanimarlo, sin éxito.
El próximo martes a las 9 declararán nuevos testigos.
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